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Alfa & Omega

La niebla cubrió el planeta. La niebla mental y la niebla celestial. Ponte atento hijo eterno. Hay cuatro leyes en la creación. La primera es que la mente no puede concebir o medir matemáticamente la fuente de toda la trama desconcertante y oscura. En esa parcela cabe todo el universo. La segunda ley reside en la oscuridad expansiva, que es la verdadera naturaleza de la luz, de lo inexplicable y es transformada en la luz. La tercera ley es la necesidad de la luz de convertirse en una materia de luz. La cuarta ley es: no hay principio ni fin. Las tres leyes anteriores siempre tienen lugar y la creación es eterna. Los latidos del corazón del hombre son parte de la sinfonía de la Tierra. El cuerpo del hombre es una máquina perfecta. El origen de la mayoría de las enfermedades está en el espíritu. Por lo tanto, el espíritu puede curar casi todas las enfermedades. Lo no visible existe y sus partículas son las que mantienen al universo en armonía y a la vida en la eternidad. Todo lo que alguna vez hemos visto, escuchado, leído y aprendido, nos acompaña en forma de partículas de luz. A todo aquello, sólo por estar, hemos dado vida. Lo hemos, de una manera creado. No por poderes especiales y por ningún esfuerzo o una intención. Somos creadores incondicionales. No somos los hacedores. Intencionalmente no funciona. Ni lo pienses. Las absurdas teorías del mercadillo que te dicen: “sois creadores de vuestras vidas”, son falsas. La entera cultura humana es una creación falsa. Solo hay que recordarte  una cosa: Todo es luz. En uno de sus rayos está el destino de todo. Cada ser vivo, cada existencia y todo demás, tiene su propio rayo en esa gran fuente de luz que vemos que es el Sol.  Recuerda que no hay hombre que haya existido y que no haya muerto ! Él se transformó en luz y como tal todavía existe. El secreto radica en el hecho de que las partículas de luz regresan a su estado original.

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