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Alfa & Omega

Una vez sentí una enorme unidad...

Vivir en el anonimato

 

Sé sin pensar que tú mismo eres el que actúa. Las acciones proseguirá inclusive en el hombre sencillo. Cada persona ha entrado en la existencia con un cierto propósito y este propósito se cumplirá tanto si él mismo se considera el hacedor como si no. Quien viaja en un tren y sigue con su carga sobre la cabeza, está loco. Si la baja descubrirá que este carga también llega al destino. Entreguémonos a la fuerza que nos guía. No es la acción la que genera la esclavitud, es solo el pensamiento de que yo soy el actor de esa acción. Despójate de estos pensamientos y déja que tu cuerpo y su sentidos representen su papel. El hombre cree ser el que hace,  pero esto es un error. Es el poder supremo el que hace todo. El ser humano es tan solo una herramienta. Si acepta usted esa posición, estará libre de todos los problemas. Lo que está destinado a pasar, pasará. Si tu estas destinado a no trabajar, no conseguirás trabajo ni aún si lo intentas. Si estás destinado a trabajar, no puedes evitarlo y te ves forzado comprometerte con él. Déjalo pues al cargo del poder superior. No puedes renunciar o retener a tu antojo.

 

La entrega al dios nunca será completa mientras el hombre le pida  ésto o aquello al señor. Ellos los que saben a que tienen que experimentar en esta vida es lo que está predeterminado en su divino destino. Nunca se sentirán perturbados por lo que ha de ser experimentado. Saben que todas las ex- periencias le son impuestas a uno tanto si las quiere como si no. En esto se expresa la esencia que se mantiene en el anonimato. Todo  lo que este cuerpo tiene que pasar, estaba ya decidido cuando vino a la existencia. El sufrimiento no cesará hasta que se pierda la individualidad. Si tanto las acciones buenas como las malas son de dios, porque pensar que sólo el sufrimiento y el disfrute son hechos por usted ? Déjelo estar y no sobreponga el sufrimiento sobre si mismo. Es el sentido de ser el autor el que forma el impedimento. La vía es sometiéndose completamente al señor, dándose cuenta de la total impotencia de uno y diciendo todo el tiempo,

NO YO SINO TÚ.

 

El autor agradece al fuente de toda la existencia por encontrar a los sabios que le inspiraban a este pequeño escrito. Gracias a los divinos seres:

 

Ramesh Balsekar, en la India y en Alemania en 1994- 1997

Ranjid Maharaj, en Alemania en 1996

Bhagavan Sri Ramana Maharshi, Publicaciones / YouTube

UG Krishnamurtri, Publicaciones / YouTube

 

 

 

 

 

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